
Digno de Julio Verne: el calvario de querer recorrer el interior del barrio Santa Ana

Son cuatro arterias principales las que delimitan al barrio Santa Ana: Higueritas, Carril Godoy Cruz, Tirasso y Bandera de los Andes. En el interior, una jurisdicción de calles ordenadas, casas de clase media y un nombre que tiene cercanías con la famosa bodega.
De repente, hace meses, comenzaron a romper distintas arterias en una línea de un metro de ancho en el medio de la calzada. Una y otra vez. Después siguieron otras obras. Por supuesto que nadie se quejó porque las obras significan crecimiento y modernización.

Pero hay cosas que empezaron a preocupar a vecinos y visitantes: primero la duración extrema de las obras y luego la falta de planificación. En realidad terminaron rompiendo la mayor partes de las calles de ese distrito y ahí están. El asfalto que todavía existe, sumido debajo de una capa de polvo y tierras que esconde decenas de “badenes” producto de la obra y pozos por doquier.
Insisto, nadie cuestiona las obras sino la aparente improvisación. En su libro “Viaje al centro de la Tierra”, Julio Verne describió a los aventureros tratando de abrirse paso por territorios desconocidos. Salvando las distancias de la ficción, algo bastante parecido les ocurre a quienes pretenden ingresar al barrio.
Ejemplo: viajando por Tirasso e ingresar por la calle Echeverría y encontrarse de golpe con una máquina gigante interrumpiendo el paso. Ningún aviso de corte en Tirasso y Echeverría, y dar la vuelta en “U” en medio de tierra y pozos.
Como en las imágenes, hoy la tierra es protagonista de la vida diaria de los habitantes, que con el paso de autos y colectivos (muchas veces en contramano), ingresa a los hogares pese a todos los intentos de hacerlos herméticos. “Las callecitas de Santa Ana tiene un no sé qué”….







