

En la antesala del inicio de las sesiones extraordinarias, el Gobierno nacional intensifica las negociaciones internas para avanzar con el temario enviado al Congreso, con la Reforma Laboral como eje central. En el entorno del presidente Javier Milei admiten que existe margen para introducir cambios en el proyecto, aunque evitan precisar qué artículos podrían modificarse para no debilitar la estrategia parlamentaria.
Desde la Casa Rosada aseguran contar con mayoría para aprobar el núcleo del articulado, pero reconocen que la reducción del Impuesto a las Ganancias para sociedades se convirtió en el principal obstáculo. La medida, que impacta en la recaudación provincial, genera resistencias entre los gobernadores, incluso aliados, y pone en riesgo la sanción de la ley si no se alcanza un acuerdo político.
La mesa negociadora mantiene reuniones semanales para acercar posiciones y preservar tanto la reforma laboral como las modificaciones tributarias impulsadas por el ministro de Economía, Luis Caputo. Mientras un sector del oficialismo se muestra dispuesto a ceder en aspectos menores, otros advierten que no hay margen para concesiones significativas sin alterar el espíritu de la iniciativa.
Pese a las tensiones, el Ejecutivo se muestra optimista de cara al período extraordinario. Con Patricia Bullrich coordinando en el Senado, Martín Menem en Diputados y Diego Santilli a cargo del vínculo con los gobernadores, el oficialismo busca aprovechar los tiempos de febrero y también evalúa avanzar con el tratamiento del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.








