
Los mercados brasileños tuvieron este lunes una reacción muy dura a la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva. El Ibovespa abrió con una caída del 10%, lo que activó la suspensión de las operaciones durante 30 minutos, algo que no ocurría desde marzo de 2020, cuando estalló la pandemia. Al reanudarse la actividad, el derrumbe se profundizó y llegó a superar el 17%.
Lula obtuvo un 51,77% de los votos válidos frente al 48,23% de Flavio Bolsonaro y consiguió su cuarto mandato. Los inversores habían apostado por una victoria del candidato del Partido Liberal, a quien asociaban con un ajuste fiscal, y el resultado los tomó desprevenidos. Detrás de la reacción aparece la preocupación por el elevado endeudamiento público.
A las 10.46, el índice retrocedía 16,88%, hasta los 170.431 puntos, frente a los 205.088 del cierre del viernes. En una sola mañana perdió más de 35.000 puntos. La caída también golpeó en Wall Street: Petrobras, Itaú y Bradesco cayeron más de 20% antes de la apertura, y el fondo cotizado EWZ llegó a perder más de 26%.
En el mercado cambiario, el dólar superó los 5,60 reales, con una suba mayor al 12%, y la B3 amplió los límites de oscilación de algunos contratos. Las tasas de interés de los futuros también subieron con fuerza, y el Tesoro canceló las subastas de títulos públicos previstas para esta semana.
Las empresas más castigadas fueron las ligadas al consumo interno y a la construcción. Las acciones de C&A llegaron a caer 50%, y otras compañías del sector inmobiliario perdieron más de 40%.
El contraste con la primera vuelta es notable: cuando Flavio Bolsonaro terminó adelante, el Ibovespa llegó a subir 7,7% en un día y luego superó por primera vez los 200.000 puntos. Ahora la atención se traslada a las primeras definiciones económicas de Lula, en especial quién será su ministro de Hacienda y qué señales dará sobre el gasto público.







