
El oficialismo busca avanzar con el proyecto mientras crecen las advertencias sobre costos políticos y financieros.

Tras el receso vacacional de dos semanas, la mesa política que rodea al presidente Javier Milei volverá a reunirse este viernes a las 10 en la Casa Rosada para dar inicio a la agenda del año. El encuentro estará encabezado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y contará con la participación de ministros, asesores y referentes parlamentarios del oficialismo. El objetivo central será definir la estrategia para reunir los apoyos necesarios que permitan avanzar con la reforma laboral durante las sesiones extraordinarias de febrero.
El proyecto de “Modernización Laboral” enfrenta resistencias tanto del movimiento sindical como de varios gobernadores, incluso de algunos considerados aliados del Gobierno. Las principales críticas se concentran en los cambios vinculados al Impuesto a las Ganancias, ya que una eventual reducción de alícuotas podría afectar la recaudación coparticipable de las provincias. Frente a este escenario, en el Ejecutivo analizan alternativas de compensación para destrabar el respaldo legislativo, aunque las definiciones finales quedarán sujetas al aval del ministro de Economía, Luis Caputo.
En este marco, el ministro del Interior, Diego Santilli, mantiene contactos con mandatarios provinciales para acercar posiciones. Si bien algunos gobernadores se muestran dispuestos al diálogo, también anticipan fuertes diferencias con el contenido del proyecto. Dentro del propio oficialismo conviven miradas distintas: mientras un sector cree necesario hacer concesiones, otro sostiene que las provincias se verán beneficiadas por el crecimiento económico y la creación de empleo que, según el Gobierno, generará la reforma.
Además de la cuestión laboral, la reunión servirá para ajustar detalles del decreto que convocará a sesiones extraordinarias y definir el temario parlamentario, que podría dejar afuera otras iniciativas para concentrar esfuerzos en los proyectos prioritarios. Con el regreso de la actividad plena tras las vacaciones, en la Casa Rosada aseguran que el funcionamiento interno se normaliza, aunque admiten que la ambición legislativa inicial debió adaptarse a las resistencias políticas y al delicado escenario de negociaciones.

El oficialismo busca avanzar con el proyecto mientras crecen las advertencias sobre costos políticos y financieros.

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