Destino Mendoza, ¿cómo tener la provincia que queremos?

Economía, gestión, inversión y desarrollo: una mirada necesaria para construir el futuro provincial.
POLÍTICA18/01/2026Alejandro MutisAlejandro Mutis
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El año arrancó, 2026 ya dio sus primeros pasos. Las vacaciones se mezclan con familias disfrutando de Chile, de las playas argentinas, los precios en análisis, los alquileres, los planes de gobierno y entonces paramos un segundo, y recordamos que hace 15 días aún era 2025. Y sí… tan rápido no puede cambiar el panorama de hace una quincena. Entonces vamos por paso, señor empresario, político y vecino.

La inflación mensual quedó en 2,8%, alegría en general por el logro, pero un poco amargo el tema (Panamá tuvo 0,1% de variación en diciembre de 2025, para entender un poco de lo que hablamos), debido a que las aspiraciones son mayores, para que la sumatoria anual baje y dé un programa de tranquilidad a mediano plazo. El tirón político de la inflación, que nos afecta desde hace varios gobiernos, se hace más crudo, porque luchamos contra el poder adquisitivo y los precios desde siempre. ¿Pero qué pasa? Esta consistencia cambiaria, la macroeconomía con un lineamiento distinto, ordenado, con una apertura internacional, regulaciones de servicios vigentes, un ciudadano que, aunque le cueste admitirlo, no llega a pagar lo que debe y se le hizo todo cuesta arriba, pero prefiere resistir antes que sentirse estafado por años de políticas que incluyeron mucho afano… Los empresarios miran con esa sensación de estar contentos, expectantes, pero al mismo tiempo desencajados, porque el consumo no se transformó en un período de compras y ganancias y más, pero los costos subieron y subieron, y la competencia de servicios y productos se intensificó, y ahora hay que reinventarse para dar una nueva pelea en esta etapa económico-política de una Argentina que pide a gritos levantarse y ser el país que todos soñamos, de prosperidad y abundancia.

Vamos por Mendoza… a título de este breve análisis. Grandes obras necesarias para la provincia están anunciadas, viales como ruta 7, el corredor bioceánico, la necesaria continuación de la 40 al norte, lo que viene para el sur, una ciudad que pide a gritos una solución de tránsito para servir como eje en el desarrollo urbano, bien ahí, veremos cómo se gestiona el “caos” que será la reorganización de “unos añitos” diferentes, mientras se ejecutan. Vemos el concepto del desarrollo minero como eje de una matriz productiva que viene gritando: “¡más!”, “ampliarse”, y hemos visto mucho trámite, mucha prensa, mucha noticia, detrás de un eje económico que sin dudas en el mundo genera mucha reactivación, y que aquí socialmente se critica, porque se desconfía en los controles y el necesario cuidado del medio ambiente, dos razones obvias y valederas. No obstante, Mendoza necesita mejorar su productividad económica, por ello, la discusión es totalmente válida. Sin egoísmos ni intereses personales.

Turismo, gastronomía, hotelería… uno que creció sintiéndose el lugar de destino más imponente de Argentina. Hoy la realidad nos pega de frente, con una provincia hermosa, con obras, hoteles enormes, servicios… pero, si una realidad cambiaria diferente nos tira para abajo un porcentaje alto de reservas y no alcanzamos el equilibrio, tenemos un problema. ¿Qué pasa? ¿Por qué hablar del tema con funcionarios nos tira un dato diferente del que tiene el privado? ¿Hay objetivos diferentes? ¿La gestión tiene otros lentes para mirar el panorama? Lo cierto es que los números privados piden a gritos diálogo y un replanteo estratégico del turismo en Mendoza, no hay vuelta, más presencia internacional para promocionar la provincia, con gestión público-privada.

En definitiva, para tener la provincia que todos deseamos, hay que lograr unir los proyectos privados, correr para “enganchar” los proyectos políticos-públicos, esperar con bendiciones la estabilidad macroeconómica y soñar las oportunidades que el mundo nos dé. Las inversiones privadas deben encontrar eco en la planificación pública, con una estabilidad financiera; deben incentivarse las políticas de generación de condiciones sociales, la obra pública y la reactivación del consumo. Muchos factores a simple vista, con un solo destinatario: el ciudadano de la provincia. Parece un bucle, pero si no pensamos en hacer grande esta ciudad, con todos adentro, con mejores servicios, gestiones públicas de calidad, inversiones con respaldo de tiempo, obras viales, turísticas, discusiones profesionales, calidad democrática y estar abiertos al mundo. Si cada uno de estos ejes se encuentra en la cabeza de cada empresario y político, vamos por buen camino. A soñar con una Mendoza grande y a trabajarla.

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