
El REPO y el swap refuerzan el vínculo entre Argentina y Beijing.

Este viernes 9 de enero el Gobierno nacional enfrenta vencimientos de deuda por 4.200 millones de dólares correspondientes a bonos soberanos emitidos en la reestructuración de 2020. Se trata de los títulos colocados en agosto de ese año, durante la presidencia de Alberto Fernández, como resultado del canje de deuda encabezado por el entonces ministro de Economía, Martín Guzmán. El primer día hábil de 2026, el Ejecutivo envió el aviso oficial de pago a los tenedores de bonos en dólares y euros con vencimientos entre 2030 y 2046.
Para afrontar estos compromisos, el Gobierno avanzó en distintas alternativas de financiamiento. La principal fue un préstamo por 3.000 millones de dólares con seis bancos internacionales, del cual una parte se destinará al pago de la deuda y el resto a fortalecer las reservas del Banco Central (BCRA). A esto se suman unos 706 millones de dólares provenientes de la venta de acciones de las hidroeléctricas del Comahue y el uso de reservas acumuladas por la autoridad monetaria.

El BCRA informó que el crédito se estructuró como un préstamo Repo a un plazo de 372 días y con una tasa del 7,4% anual, equivalente a la tasa SOFR más un spread de 400 puntos básicos. La entidad aclaró que no se difundirá la identidad de los bancos participantes, a los que calificó como instituciones internacionales de primera línea.
La operación generó críticas, pero fue defendida por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien respaldó la estrategia oficial para cumplir con los vencimientos y cuestionó los planteos de sectores de la oposición. Con este esquema, el Gobierno busca cumplir con sus obligaciones ante los acreedores privados y preservar la estabilidad financiera en un contexto de fuerte presión sobre las cuentas externas.