

Mañana se definirá el futuro de IMPSA, la empresa tecnológica mendocina que tras su quiebra, fue estatizada y ahora enfrenta un proceso de privatización.
La única oferta recibida proviene del grupo Arc Energy, pero el gobierno aún no ha tomado una decisión debido a dudas sobre los términos y los problemas financieros de la empresa. IMPSA es crucial para la economía local, manteniendo unos 700 puestos de trabajo, y su cierre tendría un gran impacto en Mendoza.
La empresa atraviesa una grave crisis financiera, con una pérdida de 56.640 millones de pesos en nueve meses, lo que la coloca al borde de la disolución. Si no se acepta la oferta, la alternativa sería la quiebra, dejando sin recursos para operar ni pagar sueldos, lo que afectaría directamente a las familias de los empleados.



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